Tengo la satisfacción (creo) de contar entre mis amigos con un par de filósofos de todo a 100 que, en cierta ocasión, me convencieron de que para algunas preguntas la única respuesta correcta es un “Sí, pero No”. Me explico:
Ejercicio práctico nº 1:
Oye, ¿a que un día molaría hacer puenting? Sí, pero no.
Ejercicio práctico nº 2:
¿Te gusta la hermana de tu mejor amigo? Sí, pero no.
Ejercicio práctico nº 3:
¿Tú apostarías 500 pavos a que el Madrid gana la liga? Sí, pero no.
Ejercicio práctico nº 4:
¿Es bueno que el Mundial de motos tenga tanto dominio español? Sí, pero no.
Y visto cómo ha arrancado el campeonato, vamos al tema.

La parte del ‘Sí’ está repleta de argumentos que la refrendan:
• El más evidente, los éxitos internacionales son buenos para el deporte en general y la moto en particular (fábricas, ventas, publicidad…). Y poner de manifiesto el poderío patrio es algo que mola. ¡Qué narices, mola mucho!
• Además confirma ahí fuera que algo estamos haciendo bien aquí dentro, tanto en campeonatos –CEV, Cuna de Campeones Bankia…– como en estructuras –Monlau, Aspar, BQR…–. Ahí tenéis casos como los de papá Roberts o Stoner… y más recientemente Mamola y Gardner, que para enseñar a sus retoños motociclismo del bueno se los traen a España (esto también mola que te c…).
• Y por supuesto, cada vez que en esas lejanas tierras suena nuestro “chun-da-chun-da-ta-chunda-chunda-chunda…” mientras sube la bandera, nos hacen gratis una campaña de turismo que en estos días de ‘primas de riesgo’ y ‘burbujas inmobiliarias’… viene “peroquemubien”.
Aunque también hay razones para el ‘…PERO NO’:
• Primero, la abundancia de éxitos puede hacer que un título parezca “algo normal”. Los logros en 250 de Sito Pons a finales de los ‘80 casi paralizaron el país y culminaron con ese inalcanzable (sobre todo para quien tú y yo sabemos) Premio Príncipe de Asturias, algo que ni siquiera se ha planteado para unos Pedrosa y Lorenzo, ambos con los mismos títulos en dos y medio… ¡¡¡y uno de MotoGP para Jorge!!! –inimaginable hace sólo unos años–. Y aunque Sito también tuvo que compartir año de triunfos con Aspar, Crivi y Champi en ’88 y ’89, el torrente de títulos hace 25 años no era el mismo que disfrutamos hoy –sin ir más lejos, el triplete de 2010 hizo que se repartieran mucho los homenajes–.
• Menor atractivo para otros países. A fin de cuentas, si en algo llamado Campeonato del Mundo un país tiene más pilotos, más equipos y más carreras que cualquier otro y encima son los que más veces ganan, esto podría acarrear un creciente desinterés de los de fuera y hasta el desprestigio del certamen, de ahí los esfuerzos de Dorna en multinacionalizar al máximo la competición.
• Por último, la alta densidad de buenos pilotos crea un proceso de selección ultra-agresivo que deja fuera de circulación a corredores cuya titularidad era indiscutible hace nada. Las dificultades que en ciertos momentos han pasado súper-clases como Elías o Faubel o la imposibilidad para encontrar moto que ahora vive todo un Sergio Gadea son sólo una muestra de esta superpoblación de talento. Ahí tenéis a potencias mundiales como Alemania o Francia, que aún con títulos más recientes –Bradl, Di Meglio, Vincent, Jacque…– siguen buscando a ese héroe al que entregar su corazón; o Inglaterra, cuyo último título fue un 500cc que Barry Sheene conquistó hace ya 30 años y que ahora pone todo su crédito en Carl Crutchlow (y en el BSB).
Pero dicho esto, lo cierto es que sigo prefiriendo que tengamos este “problema” durante muuuucho tiempo (ingleses e italianos ya lo ‘sufrieron’ durante décadas y tampoco pasó nada) y que, tanto por espectáculo como por afinidad patriótica, cada domingo los nuestros nos sigan poniendo al borde de la consulta del cardiólogo.
Y por hoy eso es todo. Arranca, acelera... &GO.
No hay comentarios:
Publicar un comentario